Publicado: 1 de Julio de 2016

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El asbesto es un material de construcción muy utilizado desde finales del siglo XIX porque se descubrió que, al mezclarlo con cemento, resultaba en una fibra aislante del calor con la que se han podido desarrollar desde entonces más de tres mil productos. “Era la fibra milagrosa”, resume la investigadora mexicana Guadalupe Aguilar. Sin embargo, en los años 80 la Organización Mundial de la Salud lo calificó como material cancerígeno, por lo que más de 50 países lo prohibieron. El resto, lo sigue usando en productos de uso común, que se pueden hallar en las casas y los coches. Textiles, cartón, balatas para coche, láminas para techos, tinacos y tuberías de agua, incluso algunos cigarrillos llegaron a tener asbesto para aislar el calor en el filtro. La red de agua potable en la Ciudad de México está hecha mayormente de asbesto, aunque se va sustituyendo por el polietileno de alta densidad cuando se presenta la necesidad: cuando se rompen las tuberías y se presentan dramáticas fugas de agua, o en las casas, cuando el tinaco está agrietado o roto. En México, cientos de personas aún tienen tinacos, cisternas y láminas de asbesto en sus casas, y todavía es común que las laven sin las medidas de protección adecuadas.